Los ganadores de los premios de Cosquín 2016

El dúo Santiagueño Orellana-Lucca recibió el Consagración, Jaime Torres el Premio Camin por su trayectoria, y el premio Revelación fue compartido: para el Dúo Huaucke, de Santa Fe, y la pareja de baile Cruz-Flores, de Salta.

La música popular trae justicia de cara al tiempo. El domingo por la tarde, el Dúo Orellana-Lucca, santiagueños de refinación y furia peñera ultra-profesional, andaban algo tristes ya que se había suspendido su show en El Carmen, Jujuy, en el Festival Homenaje a Jorge Cafrune. No cantarían en la tierra de origen del ícono de la música folclórica sin dobleces. Pero fue breve la desazón: los llamaron del Festival de Folklore de Cosquín para avisarles que eran, son, el Premio Consagración 2016. Por su nivel estético en la Sexta Luna, el jueves 28, y por cómo -con el arte y no el grito al frente- supieron una vez más cautivar al público en Cosquín.

Por “su trabajo incansable a nivel compositivo y en los circuitos alternativos. Por sus presentaciones en el festival, cinco discos grabados, impecable puesta en escena, repertorio, y respetuosos del tiempo en escenario. Talento, folklore, raíz, canción…”. Así detallaba el domingo Damián Torletti, el secretario de Programación de Cosquín, por qué Orellana-Lucca lograron el Premio Consagración. Claro que si bien fue el de mayor expectativa, los demás premios equiparan en mérito en este Cosquín 2016, que buscó ser una bisagra frente a desparejas ediciones anteriores, a destiempo del presente de la música popular argentina. El Premio Camin 2016, el de la trayectoria y el peso histórico, fue para Jaime Torres, emblema del charango que une generaciones. Y el Premio Revelación, destinado a los jóvenes artistas que emergen del certamen Pre-Cosquín, fue compartido: para la pareja de baile tradicional Cruz-Flores, provenidos de la sede Salta. Ellos, Marcela Cruz y Sergio Flores, por su pleno conocimiento de la tradición y de cómo comunicarla en un mega-escenario. Y también para el Dúo Huaucke, de la sede Gálvez (Santa Fe). Ellos, en la línea de las disonancias y los contracantos del Dúo Salteño, lograron una actuación antológica, sin concesiones, la noche del 30 de enero.

Cosquín eligió premiar la calidad y el riesgo. No lo fácil. Por eso la Consagración a Orellana-Lucca resuena como un premio justo en un año desafiante para el Festival. Si bien había otros candidatos firmes (el cordobés José Luis Aguirre, la riojana La Bruja Salguero y hasta el luthier humorista Hugo Varela), los santiagueños fueron los elegidos. Y, claro, luego de relajar abrazos, emprendieron el regreso a Cosquín, allí donde ganaron el Pre-Cosquín en 1998 y días atrás presentaron su disco doble Hermanos. Una gran apuesta, con sonido clásico y a la vez eléctrico. Santiago de folclore y peso rockero unidos en sus voces.

Ayer mismo, a eso de las 23.30, cuando la Comisión Municipal de Folklore de Cosquín anunció los Premios 2016, Manuel Orellana y Rodolfo “Pelu” Lucca estuvieron con los demás premiados en el Escenario Atahualpa Yupanqui de Cosquín para recibirlo. Justo el mismo año en que fue homenajeado Jorge Cafrune en el festival: el canto con sustancia y desafíos retoma su presencia en el Festival de Cosquín.